miércoles, 16 de diciembre de 2015

Ciencia divulgativa: Londres, el cólera y John Snow

Hoy vamos a hacer un pequeño viaje, tanto en el tiempo como en el espacio. Y aun a riesgo de que dejéis de leer aquí, ya aclaramos que el John Snow del que vamos a hablar no tiene nada que ver con Juego de Tronos...

Vamos a situarnos: Londres en 1854. Más o menos en mitad del reinado de una señora de cierto carácter, la Reina Victoria, que marcó toda una época, la de mayor desarrollo del Imperio Británico. Podemos imaginarnos un Londres en plena ebullición, con trabajadores de las fábricas hacinados en diferentes barrios, al mismo tiempo que se desarrollaba un país plenamente industrializado. En estas, aparece una epidemia de cólera en todo el centro de la ciudad que se lleva en pocos días la vida de cientos de personas. ¿Y cual era la creencia popular entonces? Que el cólera se propagaba a través de un aire venenoso que infectaba a las personas. Nada más lejos de la realidad.

Un tipo llamado John Snow, médico inglés que residía en las cercanías del barrio del Soho en el que se desató la epidemia, decidió, con paciencia científica, anotar en un mapa el número de muertes registradas en el barrio del Soho, además de la localización de las fuentes de agua a las que acudía la gente para sus necesidades diarias. El mapa que dibujó tenía esta pinta:


Reproducción del mapa de John Snow de 1854. Los rombos indican los lugares donde estaban las fuentes en el Soho en 1854, la bandera amarilla señala la de Broad Street, y los puntos naranjas, fallecidos por cólera. Obtenido de http://www.arcgis.com/home/webmap/viewer.html?webmap=f02dc5b9d9d84c55a79264e0d338bf88.


¿Y esto de qué le sirvió? Le permitió establecer la correlación entre el número de muertos y la cercanía de una de las fuentes, la que estaba situada en Broad Street (hoy en día, en Broadwick). Con esto, demostró que no era un aire envenenado (lo que llamaban miasmas) el que transmitía la enfermedad, sino el agua contaminada. Como consecuencia, el pozo se clausuró, evitando que la enfermedad siguiera en su mortal expansión.

¿Y qué sabemos hoy en día, que John desconocía? Pues que el cólera lo causa una bacteria llamada Vibrio cholerae, transmitida a través de las heces de pacientes enfermos, que tiene esta pinta: 

Foto de Vibrio cholerae al microscopio electrónico de transmisión, obtenida de Wikipedia

A pesar de no ser muy agraciada, no es ella misma la que causa los síntomas de la enfermedad, sino las toxinas que produce, que causan una pérdida masiva de líquido en nuestro organismo. En los países desarrollados tenemos la suerte de que ya no es una fuente de problemas. No obstante, no se puede olvidar que hay muchos países que aún sufren sus devastadores efectos, potenciados cuando hay crisis humanitarias realmente dramáticas, como puede ser la de Haití de hace unos años.

¡Y hasta aquí por hoy! Esperamos haberos aportado algo nuevo. Feliz miércoles.

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